Aguas mil

Maseru Emoto, científico Japonés dijo:
El agua piensa, el agua es igual que nosotros y nuestro pensamiento afecta al agua. Soñemos con agua del cielo, enamoremos al agua con bellas palabras. Estamos conectados con el agua a través de nuestra conciencia. El agua es el mensajero de Dios, nuestro intermediario con Dios es el agua.




Aguas mil


Sobre una cuna de agua viví los primeros nueve meses de vida. Vine a este mundo al romper aguas mi madre. Como bienvenida, me dieron una nalgada y solté las primeras aguas en forma de lágrimas. Agua azucarada me dieron como primer alimento antes que leche y con agua bendita cantaron mi nombre en la pila bautismal. Me durmieron con nanas de historias marinas y me acunaron al compás de las olas del mar cantábrico.

Las heridas las curamos con agua oxigenada, las del alma con agua bendita y a la coquetería le echamos agua de colonia. Para la angustia, la ansiedad y el nerviosismo, nada mejor que el agua del Carmen, para las dolencias del cuerpo aguas termales, agua bicarbonatada para la acidez, agüita de babandí para la impotencia y la longevidad, agua potable para beber, agua corriente para ducharse.

Agüitas de todas clases, cañadas de agua, saltos de agua, cascadas de agua, aguas mayores, aguas menores, aguas residuales, museo del agua. Aguas jurisdiccionales, agua de borrajas, bailemos el agua nadando entre dos aguas.

Como agua de mayo espera la moza la llegada de su amante, soñando con el agüita de su boca, rica y fresquita como agüita de nieve, sabrosa como arepitas de agüita de sapo.









9 comentarios:

  1. El agua tan indispensable en nuestras vidas bien se merece este escrito tuyo. Yo añado el agua clorada de la piscina donde todos los días puedo practicar natación ¿ Que sería de mí sin este placentero deporte ? Besicos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, como dices, el agua es indispensable en nuestras vidas. ¡Bien! por lo de la piscina. Yo practiqué natación durante muchos años.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
  2. El agua en todos sus contenidos me gusta, el mar, el río, un lago, la lluvia, y hasta un charco. Somos agua y vivimos en un planeta de agua y me ha encantado como has unido toda las aguas posibles. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también, Ester, el agua, sobre todo, el de la mar, me encanta.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
  3. Una entrada deliciosa que va de agua en agua y nos hace la boca agua a nosotros, que estamos compuestos de agua en nuestra mayor parte. El agua siempre necesaria para la vida.
    Un abrazo y gracias por estas letras delicadas y exquisitas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Isabel. Y si, sin agua no podríamos vivir. Gracias por pasarte por aquí y comentar.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
  4. El agua es la vida.
    Desconocía el agua de babandi, tan interesante, por lo que he leido dificil de adquirir desde nuestras latitudes.
    Leo en un blog. "El babandí abunda silvestre a todo lo largo de la costa del Alto Caroni y del rio Yuruari, pero hay que ser experto para distinguirlo de los otros bejucos de la vegetación selvática. Mu­chos upatenses no conocen real­mente la planta, si acaso las raíces que les ha tocado usar algunas veces. En el embalse de Copapuycito, en la laguna del cerro La Carata y en las mon­tañas de la Piedra de Santa Ma­ria existen ocultos viveros de babandi que sólo unos pocos agricultores upatenses saben distinguir y extraer del suelo para luego vender por encargo a veinte bolívares el kilogramo de raíces."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, Marcos, el agüita de babandí. Muy conocida en Venezuela. Hoy en día no sé si existirá, me despista este registro que has leído en ese blog que dice que vale veinte bolívares. Hoy en día en Venezuela por veinte bolívares no te compras ni un palo de regaliz. Me alegro que te haya gustado mi entrada. Un fuerte abrazo

      Eliminar

Vuestros comentarios son mi alegría diaria