Ni tan joven ni tan vieja
Pensando y pensando he llegado a la conclusión de que:
Soy demasiado joven para pensar en la vejez,
para vestirme como una abuela,
para quedarme sentada pensando en las musarañas,
para conformarme con una vida aburrida,
para no desear vivir una aventura,
para decir siempre la verdad,
para no sentir sensaciones prohibidas,
para no rebelarme,
soy demasiado joven para ser añeja.
Y tambien es verdad que…….
Soy demasiado vieja para salir de “caza”,
para ponerme faldas cortas y caminar con zapatos de tacón de aguja,
para creer en pajaritos preñados,
para chuparme el dedo,
para escalar una montaña,
para bailar toda la noche y no cansarme,
para morir de amor,
para pasarme de la raya,
soy demasiado vieja para tener acné juvenil.
En resumidas cuentas, concluyo……
soy demasiado joven para ser vieja
y demasiado vieja para ser joven.