Cajon Secreto

22 de abril de 2011

El Yin y el Yan



Desde el principio de los principios, el hombre ha estado en guerra con la tierra. Cuando el hombre caminó por vez primera sobre ella, la tierra sintió en sus entrañas un temor indescifrable y a la vez una angustia vital. Era como si necesitara sentir aquellos pisotones y al mismo tiempo no podía evitar sentir cierto desasosiego. Cuando el hombre arrancó los primeros frutos para alimentarse, la tierra sufrió un desgarro y supo en aquel mismo instante, que todo iba a ir a peor.

La tierra y el hombre no congeniaban. La eterna lucha del bien y del mal había empezado. Pero no podemos negar que el bien sin el mal no es nada y viceversa, están obligados a existir pues de otro modo, la vida no tendría sentido. El Yin y el Yan fueron creados para convivir, lo de llevarse bien era el objetivo que ambos deberían conseguir haciéndose el menor daño posible.

Y así hemos estado millones y millones de años, empecinados en esa lucha por sobrevivir a costa de la muerte de la tierra. El hombre aprendió a construir y vio en la construcción un medio para ganar la batalla a la tierra.
A disgusto con el color terracota, el hombre creó el cemento y pavimentó grandes espacios destruyendo y enterrando la tierra, y así sin darnos cuenta, nos hemos ido destruyendo nosotros mismos.

Hoy en día, parece que nuestra conciencia se ha acomodado detrás de nuestra oreja y nos habla de las consecuencias de nuestros actos. Hemos destruido la capa de Ozono y esa conciencia nos dice que tenemos que arreglar el desastre que hemos creado, que todavía estamos a tiempo, pero que no podemos atrasarlo más, que tenemos que empezar a solucionarlo desde ya.

La lucha entre el hombre y la tierra, la misma lucha del hombre contra la mujer. El hombre teme a ese gran poder femenino, a ese vínculo existente entre la Naturaleza y la Madre Tierra. Y ese temor le ha llevado a denigrar y a degradar a la Diosa Venus.

Y ambas, tierra y mujer, han dicho ¡basta!, ya es hora de resurgir, de quitarnos el pié del cuello, es hora de hablar, de revelarnos, de luchar con todo nuestro potencial, de renacer, de vivir, de expresarnos y protestar.

La diosa Venus y la tierra tiemblan y osan plantar cara y el hombre, asustado, se refugia en su cueva de cemento y paredes de cristal, ve lo que ha construido y piensa que nada puede destruir su mundo.

Pero echa la mirada atrás y ve que esa amenaza que él ha creado, va ganando campo y entonces el hombre se sumerge en un mar de dudas y no sabe que camino tomar, todos están trillados de tanta andadura, habrá que crear un nuevo camino que evite la destrucción, pero no sabe por donde empezar.
Publicado por Nerim
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Etiquetas: Dia de la tierra
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