1 de junio de 2007

Más que miedo, pánico




Llegué a Venezuela el 16 de diciembre de 1957. Tenía 10 años. Recuerdo que nada más desembarcar, sentí una oleada de calor tan grande, que por un momento creí que me iba a desmayar, no estaba acostumbrada a tanto calor, sentía una opresión en el pecho y un sofoco tal, que me dificultaba respirar.


Lo primero que sentí nada más pisar el puerto de La Guaira, fueron los olores, olores nuevos para mi, olor a flores que no conocía, a frutas nunca saboreadas, el olor del ambiente, todo era diferente, olores que no sabía descifrar, que nunca había sentido, no así tan nítidos, tan intensos, olor a trópico, tanto olor junto me embriagaron, creo que mi nariz tuvo su primera borrachera olfativa.

Me llamó la atención la gente, su color y lo colorido de sus ropas, y sobre todo, su sonrisa, todo el mundo sonreía, veía sus sonrisas haciéndome un hueco entre los abrazos y achuchones de mi familia dándome la bienvenida, muchos hombres se quitaban su sombrero en forma de saludo y los niños corrían por el puerto, muchos de ellos descalzos y casi sin ropa, me llamó la atención la barriga hinchada de algunos niños, sus ojos grandes y abiertos como con miedo a perderse algo.

Los primeros días en aquella tierra fueron un continuo descubrir de cosas nuevas. Llegó la Navidad y con ella el bullicio y la algarabía de la gente. El ambiente cambió y hasta los olores de la comida eran otros. La música con sus clásicas gaitas navideñas, una música alegre y vibrante, la televisión donde se podía ver al Llanero Solitario, las comiquitas de Walt Disney y las divertidas propagandas, todo era nuevo y muy excitante.

Y llegó el 1º de Enero y a eso de las 6 de la mañana, nos despertó el ruido de los aviones de guerra que sobre volaban sobre Caracas. Mi aita estaba muy sorprendido y vi el miedo reflejado en la cara de mi amatxu. Trataron de calmarnos y nos dijeron que era la manera de celebrar el año nuevo en Venezuela. Pero cuando estábamos en misa, los aviones volvieron y la gente salió de la iglesia despavorida, muchos gritaban ¡revolución! ¡revolución!, otros movían la cabeza como negando esa ídea, y solo decían: no puede ser, no puede ser.

Pero pasado unos días, algo empezó a cambiar de nuevo en el ambiente, no sabía porqué, pero cada día que pasaba estaba yo más inquieta. La gente mayor cuchicheaba entre dientes y hasta las profesoras hacían corros en el patio durante el recreo. Algo estaba pasando y yo que siempre he sido muy intuitiva, intuí que algo malo estaba a punto de pasar.

Y así fue, volvieron los aviones y esta vez de forma continuada, la calle se llenó de soldados armados hasta los dientes, algunos se pusieron en las azoteas como vigilando algo y con los rifles a punto, eran los franco tiradores, dispuestos a disparar si era necesario. Sus botas retumbaban en el suelo cuando pasaban en tropa por el centro de la ciudad, la gente atemorizada cerraban las puertas y ventanas de sus casas, los colmados llamados "abastos" se desabastecieron en dos días, las tiendas cerraron sus puertas, la ciudad estaba como muerta, muchas de las niñas no fueron un día al colegio y las que fuimos, descubrimos a media tarde lo que era un "toque de queda", habían soldados a la puerta del colegio, no nos dejaban salir de allí y sólo horas más tarde, permitieron a los padres venir a buscarnos.

Los días que siguieron fueron días de gran desconcierto de miedo, de pánico, de gente que desaparecía, de tiroteos en la calle, días de muerte, de enfrentamientos, de gente que perdía la razón cuando de madrugada sus puertas eran golpeadas con la culata de los rifles, pidiendo a gritos que abrieran las puertas pues buscaban al marido o al hijo, la gente no podía creer lo que estaba pasando, en la calle se oía un continuo griterío, la gente lloraba y se santiguaba, a media tarde se oían las sirenas recordando a la gente que estaba prohibido deambular por las calles, los focos iluminaban los edificios como buscando algo , el paraíso tropical había cambiado de paisaje, la música dejó de sonar, hasta el olor, aquel olor que me embriagó nada más llegar, huyó del ambiente de las calles, corrió a esconderse tal vez por miedo a que su maravilloso olor se mezclara con el olor de la pólvora, y la alegría de su gente desapareció de sus caras, aquella gente tan alegre había perdido su sonrisa.

Fue la revolución del 23 de Enero de 1958, la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, una revolución sangrienta, impactante, difícil de olvidar, una revolución que me enseñó casi por primera vez lo que era sentir miedo, pánico, pavor. Mis aitas trataron de calmarme pero lo que mis ojos vieron por la televisión cuando el pueblo llano entró en las dependencias de la "Seguridad Nacional", mi terror creció al ver las máquinas de tortura que el gobierno había usado para torturar a la gente contraria al régimen, en un intento de evitar el derrocamiento del dictador.

Mi amatxu trató de impedir que viera aquello, pero ya era tarde, lo vi todo y desde luego lo que vi no era apto para menores, aún hoy en día, hay escenas que me vienen al recuerdo y que rechazo por su violencia.

Odié a Venezuela no recuerdo si por un momento o por dias o meses, supliqué a mis aitas que me sacaran de allí, quería volver a mi pueblo, a mi gente, a mis olores de la infancia, sentía que había perdido algo y no acertaba a saber que era.

Mis aitas confiaban que el tiempo me hiciera olvidar todo aquello, pero no fue así. Enfermé y los médicos no encontraban causa física alguna para tanta fiebre y después de muchos análisis y pruebas, un médico diagnosticó que lo que yo tenía era simple y llanamente, miedo, y recomendó a mis aitas que me sacaran del país cuanto antes, recomendación que siguieron al pié de la letra, enviándome a España a estudiar, con la esperanza de que cuando regresara, viera las cosas de otro color.

38 amigos han comentado:

MaryLou dijo...

Y qué puedo yo decir que no haya dicho ya...

Buen fin de semana guapa.

Besos

Alicia Montero C. dijo...

Querida...no solo ves las cosas de otro color, hueles tambien la vida con todos sus aromas; y sientes, somatizaste la pena como tambien el gozo....escuchaste..todos tus sentidos atentos...son ellos los que dejan que la vida nos penetre y nos enseñen..nuestra sabiduría hará la selección de cuáles quedan, permanecen para aprender, re-nacer...
Será un orgullo si me autorizas a linkearte en mi blog...gracias..!

Muxica dijo...

Duros recuerdos para una niña. Me he estremecido al leerte.
Un beso.

Cromatica dijo...

Lo reeleo y me sigue conmoviendo.

Tengo historias parecidas y miedos que se quedan guardados y afloran en momentos que una no quiere.

Besos

Mármara dijo...

Hace poco escuché que el miedo es la emoción más persistente. Su huella es tan profunda que puede llegar a acompañarnos durante toda la vida.

mi despertar dijo...

me gusta como escribes me pierdo en tus escritos

Glora dijo...

Gracias por compartirlo Nerim, GRACIAS, de verdad!
Un abrazo fuertísimo, que ayude a sacarte el miedo si aún queda...

Ade dijo...

Nerim, yo acababa de cumplir los 12 años cuando eso sucedió. En el colegio habian muchas hijas de militares y llegaban contando que a su papá se lo habian llevado preso en esos dias. Recuerdo unas amiguitas que emigraron a New York, me parece que las veo con sus trajes rojos con sombrero listas para irse al aeropuerto. Recuerdo cuando llegaron unos amigos a guardar unas escopetas de caceria en el tanque de agua de la casa. Nosotros viviamos retirados del centro del poblema, no vi nada de televisión solo oí las historias cuando cayo el Dictador. Pero tampoco entendia nada de lo que pasaba, me parecia emocionante sin saber por que...
Un beso Adela

unjubilado dijo...

Yo estuve en Venezuela durante 6 meses en el año 1977 y de vez en cuando nos contaban historias sobre los desmanes que se hicieron entonces.
A otro nivel me atrevería a lanzar una pregunta al aire ¿que está pasando ahora?

txanba payés dijo...

huele bien tu blog, acoge bien. y sobre todo da gusta leerle.

MentesSueltas dijo...

Hola, pasaba a saludar y dejar un cariño desde Buenos Aires.
Interesante y conmovedora historia, un gusto leerte.
MentesSueltas

Pictoricas Internas
ArguMentes

Muxica dijo...

He sentido tu amistad y la seguiremos sintiendo aunque no continúe en mi blog. Mientras pueda nunca te faltaran mis letras. Un beso.
Inma

francisco dijo...

Un respetuoso saludo

francisco

mia dijo...

A veces, creemos nos sentimos poco afortunados por lo que no hemos hecho, por lo que no hemos vivido, por lo que no hemos visitado... y no nos damos cuenta de cuan afortunados somos, por lo que nos hemos evitado.

Una experiencia que no querría vivir nunca nerim, pero jamás... no me extraña que llegaras a enfermar, imagino a una niña teniendo esa "bienvenida", terrible, imposible poderse adaptar.

malena dijo...

Gracias por compartir tus recuerdos. Nunca un niño debería de pasar por esas experiencias.

Un beso.

Chela dijo...

Malena dijo lo que yo pensaba decir.Que los niños no deberían tener experiencias desagradables porque perduran mucho tiempo y dejan huellas profundas.Pero como dice Mia, lo bueno es haber evitado el desastre y sobreponerse a las secuelas.

Un beso muy fuerte.

Luli dijo...

Muchos recuerdos juntos, gracias por este lindo lugar.

Mi abrazo

El Verbo Sabio y Divino dijo...

Nerim

tienes mucho que enseñarme sobre Venezuela...la verdad es que Venezuela esta pasando por una dificil.

M.

Té la mà Maria dijo...

si puedes pasa, gracias

Tere dijo...

Vaya historia........debio de ser muy duro......esas cosas nunca se olvidan.Siempre quedan en el recuerdo.


Un saludo!!!

Ada dijo...

Un beso nerim y gracias por quererme.
muakkkkkk

Lindisima dijo...

Que recuerdos de historia que hicieron democracia y que hoy se empañan nuevamente con lo que estamos viviendo cercenando la libertad de expresión un beso.

Té la mà Maria dijo...

gracias por pasar, estamos a tu entera disposición para lo que haga falta

saludos y besos

makkkafu dijo...

Creo que el sustento del hombre tiene que estar en el lugar donde, emigrar es perder, no es encontrar, la última de las opciones posibles.

Creo que los dictadores no importa si de derechas o de izquierdas deberían ser desterrados a alguna isla perdida en mitad del océano.

Creo que lo vivido en la infancia es lo que marca toda la vida.

Un buen relato Nerim.

C.A. Makkkafu.

Fusa dijo...

Holas Nerím, me ha costado trabajo poder dejarte un comentario, ahotra he llegado enlazando a través de otros, espero que lo grabe.

Es lamentable que los niños tengan que pasar por esos estados de miedo y angustia, tú aún tuviste suerte que te sacaran de allí, yo imagino los pobres niñ@s víctimas de guerras y demás desgracias y se me parte el alma antes esos ojillos de terror, nada provoca más mi ira que el sufrimiento y la explotación infantil, que mundo estamos dejando !!!!

Bueno guapa, un abrazo sin miedo, espero volver ahora que he encontrado la autopista directa ;-)

Fusa dijo...

Biennnnnnnnnnnnn, ha funcionado ;-)

Ada dijo...

Los niños son siempre las víctimas de las guerras de los adultos. Pudríamos pensar en niño sin un mal recuerdo…? Creo que esa seria a forma de arreglar todos los males que no aquejan. Comencemos de nuevo. Que los niños no vean más que amor entre los humanos y así erradicaremos las guerras entre hermanos.
Un beso Amiga.

Jesús dijo...

Qué terribles los miedos, las dictaduras, las represiones..la violencia!!. Qué mundo tan bello cuando todo se dirima con el diálogo y la poesía.
Pobres venezolanos que han de pasar de nuevo por semejantes experiencias!!!
Tengo una amiga allá y padezco cuando me conecto con ella como si lo viviera en mi prpia piel.
Gracias por un relato tan crudo pero tan preciso y contundente.

* M a r u dijo...

Hola Nerim, llego a tu blog por el de dudu...

Yo crecí escuchando historias similares, pero nunca desde la perspectiva de los ojos de una niña... Después de leerte me propongo hacer todo lo posible para que mis hijas no tengan un recuerdo similar al tuyo, porque lamentablemente Venezuela ya está otra vez en ese punto...

Gracias por lo que me hiciste sentir mientras te leí.

Te seguiré visitando
Cariños
Maru

Amor dijo...

¿y lo has conseguido? ¿te sientes ya curada de aquello?
amor

Goathemala dijo...

Nerim, el miedo a la barbarie que toda guerra conlleva. Imagino aquella niña a la que debían los pobres adultos tranquilizar. Imagino tu desasosiego, tus ganas de volver. Primero la curiosidad, después la incertidumbre y más tarde el miedo.

Verás, escribí para Trazando Caminos un relato acerca de un adolescente africano cuya aldea era masacrada. Perdió su familia de forma espantosa y escapó de milagro con un machetazo en la cadera.

Era una historia real de un asilado al que le perdí hace tiempo el contacto pero cuyas palabras guardo grabadas en mi mente porque describía muy bien la diferencia entre inquietud, preocupación y miedo. También guardo los horrores que vio e intento borrarlos de mi mente.

Decidí no publicarlo porque me pareció una intromisión en su vida personal además de que era muy descorazonador y bastante extenso.

Llegado este punto ratifico que no hay nada peor ni que más espanto cree, en esta tierra, que un ser humano dispuesto a hacer daño a otro.

Gracias por compartir.

Saludos.

Osselin dijo...

Nerim, tu hijo es un grandísimo fotógrafo. Le veo futuro.
Guero arte.

Toupeiro dijo...

Hola, es mi primera visita a este blog, es muy...especial...original.
Este es un relato sobrecogedor que me ha causado un escalofrío.
Me gusta la selección de libros que has puesto en tu perfil.

LE MOSQUITO dijo...

Ayer escribí aquí una opinión larga sobre tu relato, pero me quedé sin conexión y ¡bluf! desapareció.
Espero que ese miedo desaparezca algún día, el tuyo y todos los que asoman en este magnífico y sentido relato.
Un beso.

Alexis dijo...

miedo del futuro si tuviera un hijo en ese caos, miedo del dolor que podria sentir por la muerte de un ser querido, que escapo tres veces de la muerte a manos de delincuentes, solo para robarte un reloj o unos zapatos, miedo a un futuro sin libertad viendo lo que se avecinaba y loque esta ocurriendo.Pena de dejar amigos del alma y paisajes anclados derecuerdos.
Saludos de un venezolano en canarias

periquita dijo...

Lo mas lamentable es que despues de haber podido salir de aquel terrible dictador, despues de la sangre derramada, de tus miedos y de los de tantos niños y adultos...¡estemos en esta terrible situacion! ¡con la libertad secuestrada por un grupo de traidores a la patria! Los niños de esa epoca vuelven a estar asustados pero ahora por sus hijos, el temor de que los puedan apresar por protestar, que nos puedan detener por querer recuperar nuestra libertad. Los niños de esa epoca sufrimos por nuestros amigos que se van, por nuestros amigos en la carcel por no pensar igual que el regimen, por la indolencia de los pueblos del mundo ante nuestra tragedia, tragedia que no merecemos porque somos un pueblo bueno. ¡que triste!.
La verdad yo no recuerdo casi nada de esa epoca pero las historias son de terror.
Besos

Nerim dijo...

A todos;
Muchas gracias por vuestra comprensión.Especialmente a a quellos o aquellas que saben del miedo que hablo porque han pasado por situaciones parecidas.
A la pregunta de un jubilado le puede ayudar a comprender mejor lo que esta pasando actualmente en Venezuela si lee los comentarios de Adela, Lindisima, Alexis, Maru, Periquita.
Yo pude superar mis miedos, pero tuve que luchar contra ellos durante mucho tiempo y os puedo asegurar que no fue una tarea fácil.
Sufro al ver que la historia se puede repetir y que millones de niños pueden sentir como ese miedo invade sus mentes.

A todos un fuerte abrazo
Nerim

thony caro dijo...

ME HAS ASOMBRADO CON TU RELATO, NO DEBIO SER FACIL, EL PANICO ES TREMENDO; POR SUERTE YO CAI EN UN PAIS TOTALMENTE AJENO A LAS GUERRAS Y REVOLUCIONES, PUES YA ME ALCANZO POR LO QUE VIVIERON MIS PADRES.-ME IMAGINO EL SIGNIFICADO PERO QUIERO ESTAR SEGURO DE QUE QUIERE DECIR ? "AITA" Y"AMATXU". TE MANDO UN FUERTE ABRAZO Y MUCHAS GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE AHI, CON HISTORIAS INTERESANTE.
THONY CARO